Extras

- Llegar tarde es no estar.
- Lo sé, ya lo sé a eso.
- ¿Y entonces?

Fue lo último que me dijo antes de irse.

Estoy sentando en la cama agarrándome la cabeza con las manos, evitando que se caiga y ruede por el suelo. Siento su ausencia por todos lados, me tengo que acostumbrar a eso. Pausa. Llegar tarde es no estar... ¿Por qué le dije que sabía? ¿Lo sabía de verdad o solamente estaba haciendo como que sabía? Reproducir.  Observo el final. Estoy cansado. ¿Alguna vez miraste tanto a alguien que, al cabo de un tiempo, dejas de reconocerlo? En mi mente la veo como en una película, puedo retroceder. Así encuentro un asilo. Retrocedo, pauso. Llegar tarde es no estar... Alguien va a preguntar. Extras.

Unos meses después estoy sentado en la mesa con una buena noticia y sin nadie a quien compartírsela. Me despierto temprano, realizo las tareas necesarias, las urgentes y las demás. Tengo ratos de ocio, tengo ratos de introspección, tengo ratos. Hay orden. Hay días. Pauso. ¿Estará ella con una buena noticia entre las manos y sin tener a quien contársela? Reproducir. Vuelvo a escribir después de mucho tiempo. Llegar tarde es no estar. Creo que voy a prepararme un café. Pausa. ¿El amor es desearle el bien al otro? Reproducir.

Dos años después y en la misma avenida nos volvemos a encontrar, coincidimos en miradas, silencio... CORTE. 

Pausa. Retrocedo. ¿Era ella? Si, por supuesto que era ella. ¿Me habrá reconocido? Si, te reconoció. Camino. Me doy vuelta, ella no me está mirando. Una mujer me choca arrastrada por un perro que la dobla en tamaño, se disculpa y yo me rio. La mujer me mira. El perro se me acerca moviendo la cola mientras a lo lejos entre la gente... ella ya se fue. Y ahora entiendo: Ella ya se fue.


Al final
fuimos la risa en la cocina
las bromas en el comedor
el abrazo inesperado
la ausencia completa
ella se fue 
un día como cualquier otro
y está bien.