Entradas

Extras

Imagen
- Llegar tarde es no estar. - Lo sé, ya lo sé a eso. - ¿Y entonces? Fue lo último que me dijo antes de irse. Estoy sentando en la cama agarrándome la cabeza con las manos, evitando que se caiga y ruede por el suelo. Siento su ausencia por todos lados, me tengo que acostumbrar a eso. Pausa. Llegar tarde es no estar... ¿Por qué le dije que sabía? ¿Lo sabía de verdad o solamente estaba haciendo como que sabía? Reproducir.  Observo el final. Estoy cansado. ¿Alguna vez miraste tanto a alguien que, al cabo de un tiempo, dejas de reconocerlo? En mi mente la veo como en una película, puedo retroceder. Así encuentro un asilo. Retrocedo, pauso. Llegar tarde es no estar... Alguien va a preguntar. Extras. Unos meses después estoy sentado en la mesa con una buena noticia y sin nadie a quien compartírsela. Me despierto temprano, realizo las tareas necesarias, las urgentes y las demás. Tengo ratos de ocio, tengo ratos de introspección, tengo ratos. Hay orden. Hay días. Pauso. ¿Estará ella con una...

Anotaciones en Libretas IV

Imagen
Es infinitamente más relevante coincidir que permanecer. ------ Atravesamos el puente, cuando llegamos al otro lado no quedaba nada. Nos miramos y pensamos qué podría haber hecho el otro para evitarlo. Ese es el punto de no retorno. Ya no estamos codo a codo, ahora estamos frente a frente. Nos examinamos, nos diseccionamos, nos cuestionamos. El incendio y sus cenizas siguen ahí, el olor penetrante nos recuerda que podríamos haber hecho más: Ninguno parece querer aceptar que, tal vez, dejamos que todo se incendiara, dejamos que todo se viniera abajo. Quizás ya hicimos nuestros esfuerzos y cuando el fuego comenzó a crecer, simplemente dejamos que sucediera. Miramos el puente, ya no queda nada. Volvemos a casa, sin hablar y sin mirarnos. Volvemos a casa pensando qué pudo haber hecho el otro. Volvemos a casa.  ------ Escribe alguien que no debería estar escribiendo.  Escribe alguien que teme, alguien que espera.  Escribe alguien partido en dos, entre lo que quisiera ser y lo ...

Arboles de Ventanas Despiertas

Imagen
  De volcanes aprendí a exhalar antes de ahogarme. Dentro del cuadro, los caminantes seducidos por el enjambre. En inventarios, palabras que robar de galerías de máscaras, Sujetan nuestros cuerpos a relojes y proyectan sombras que adorar. No somos más, más que nociones. Arboles de ventanas despiertas en la noche, Te girarás y serás vos entre la multitud, De rostros iluminados por relámpagos, Te girarás y seré yo, entre la multitud, Detrás de las ventanas, despiertas de madrugada, Y serás vos, y seré yo, Iluminados a oscuras.  

LA PALABRA

Imagen
De repente se abrió un renglón frente a mí, un renglón donde sembrar monstruos de tinta, sílabas, que en pequeñas jaulas mantengo cautivas o, quizás, metáforas del miedo que yacen recostadas sobre la pared. ¿Han visto a aquellos adverbios horrorizados huyendo torpemente para evitar ser emboscados? Sí, se esconden detrás de los bancos, dentro de los arbustos, entre las hojas y las ramas.  Después de todo, el jardín de palabras está habitado por cientos y miles de signos. Algunos, eternos fugitivos, se escaparán para siempre de mi posibilidad de atraparlos, de mi lenguaje. Otros, querrán venir y ser parte de mi vocabulario. Sin embargo, estoy consciente de que no está en mi la posibilidad de atraparlas, ni contenerlas a todas. No en esta vida limitada. ¿Qué hay en la palabra además del deseo de ser percibida?  Ahora debo buscar atentamente. Hace meses, sigilosa, se camufla aquella palabra misteriosa. Sé que será esquiva, sé que estará en el rincón menos pensado, también sé que t...

Anotaciones En Libretas III

Imagen
El abrazo pendiente Tengo tiempo suficiente, o al menos eso creo, para poner mis asuntos en orden, para aprender un nuevo idioma, para recibirme de la facultad de psicología, para dibujar, para escribir, para paternar, para mudarme, para tener problemas de salud, para procastinar un poco más y para ser egoísta, para estar equivocado y para enmendar. Tengo tiempo para disponer alfabéticamente de los libros en mi biblioteca, para bajar de peso, para pintar la puerta de la habitación, para volver a mirar películas de Hitchcock y hasta tengo tiempo para replantearme los privilegios de los que gozo. Tengo tiempo, o al menos espero tenerlo, para hacer y deshacer. Para ver y para borrar. Para construir, para doblar, para romper. Para identificar los círculos, para acortar las distancias, para reconectar, para continuar o para decidir no hacerlo. Pero el tiempo no es retroactivo, no es reparador... Me queda un abrazo pendiente. Cicatriz I Hay una cicatriz en mi ojo izquierdo que cumple la func...

Anotaciones en Libretas II

Imagen
CONVERSACIÓN  - … ¿Sabias? Estar enamorado se parece mucho a componer una canción, a escribir: Nos expone, nos desnuda, nos enfrenta a quienes somos. Una vez y para siempre.  - Estar enamorado para mí es más parecido a morirse, perdón que te diga.   CASCADA Sumergirse es empezar. A veces, a mirar el vacío. A veces, empezar a incendiar. Algo se configurará después, algo resurgirá, algo nos atropellará y arrastrará como una cascada. Solo espero que me lleve cerca de tu casa, solo espero que estés despierta cuando te llame, y si no vivieses más ahí, si solo quedarán paredes desnudas y pisos en silencio. . . solo espero que recuerdes: Sumergirse es empezar. Te deseo que empieces.  RELAMPAGOS De niño creía que podía atrapar relámpagos con la punta de los dedos mientras cruzaban la ventana de mi cuarto. Una vez intenté pedalear mi bicicleta hasta llegar al cielo, quería encontrar la casa de estos relámpagos. Pero la bicicleta se descompuso, caímos los dos, desarmados....

Anotaciones en Libretas

Imagen
Antorcha A veces el ejercicio de vivir me resulta agotador, profundamente sin sentido.  Sin embargo, el lápiz permanece allí: Antorcha al futuro.  Nombre Me enamoré del sonido de nuestros nombres intercambiándose, Mientras discutimos asuntos irrelevantes en la cocina. Me cautiva la entonación, la textura, el peso de tu voz Nombrándome, atrayéndome. Me gusta tanto que digas mi nombre Antes de reírte.  Paisaje Carla llegó con el fin de la década del ochenta. Tiene treinta y dos años. Ojos profundos, soleados, sonrientes. Carla tiene el pelo oscuro, no usa aritos - los abandonó en la secundaria - pero luce un piercing en la nariz. Tiene amigas, sus super heroínas personales, excepto esa amiga del jardín de infantes que se encaró a su novio en una fiesta: Nunca más hablaron. Tiene acomodados sus libros por colores, dos tazas de cerámica de color rosa pastel. Se acuesta de madrugada y detesta levantarse temprano. Trabaja en una empresa de marketing. Prefiere leer, prefiere la ...